11.08.2007 Clarín.com
RuralOPINION :
LAS RELACIONES ENTRE EL SECTOR Y EL GOBIERNO
El agro y la cuestión socialEl autor sostiene que existen intentos de enfrentar a la cadena agroindustrial con la población en general.
Miguel Saredi. Especial para Clarín .
Muchas veces -y los últimos sucesos en La Rural de Palermo parecen así reafirmarlo- se intenta enfrentar a los hombres y mujeres cercanos a la cadena agroindustrial y agroalimentaria, con la población en general, intentando apelar y exacerbar el resentimiento, el enfrentamiento, y profundizar la brecha social.Este moderno campo de la biotecnología, de la sociedad del conocimiento, con un empresariado líder en el sector privado, y en especial sus productores agropecuarios, que han nacido, tienen sus raíces, sus familias, sus bienes y su futuro en nuestro suelo, asisten a veces callados y atónitos a estos ejes discursivos.En principio hay que reiterar que gran parte de los planes sociales, la educación y la salud pública se pagan con los recursos cuantiosos que la cadena productiva aporta en materia tributaria al Estado Nacional.Pero más allá de ello, desde que formamos Pampa Sur nos pareció absolutamente prioritario trabajar, como hacen numerosas instituciones, fundaciones y organismos no gubernamentales cercanos o integrantes de la cadena, en buscar soluciones de fondo a la cuestión social. En ese marco, nuestros profesionales y jóvenes técnicos, y hombres de la producción e incluso de la militancia política, convinieron en algunos puntos que hoy queremos resaltar:*La necesidad de la regularización dominial de la tierra y la vivienda pública. Un estudio de jóvenes de la Universidad Di Tella y la Universidad San Andrés demuestra que el acceso a la vivienda propia es una medida que puede contribuir a reducir la pobreza en el largo plazo. El estudio compara las condiciones de vida de un grupo de familias de muy bajos recursos, que obtuvo los títulos de propiedad de las parcelas que ocupan, respecto de un grupo totalmente comparable que vive en la misma área pero no accedió a estos títulos.La difusión de la propiedad privada y la posibilidad que se pueda acceder a ellos cambian las condiciones morales, psicológicas, familiares y personales de un grupo social. La diferencia entre ser propietario y nunca serlo, o ni siquiera tener la expectativa de llegar a serlo en el futuro, es fundamental para la erradicación de la marginalidad.Planes como "Familia Propietaria", a veces mal implementados, o "Cada familia con su lote", posibilitando en especial la radicación de las familias en centros menos poblados y trasladando además los planes de viviendas hacia el interior más despoblado; planes como "Volver" y tantos otros, que a veces no tienen el necesario presupuesto, deben ser políticas de Estado comunes a todos los argentinos.Ya no vamos a modificar la histórica distribución de las tierras, ya no vamos a sancionar leyes como la "Ley del Hogar Estadounidense", ya no es posible cambiar radicalmente determinadas condiciones; pero nada nos impide que hagamos un trabajo específico en difundir la propiedad.Aquellos que defienden o defendemos tanto la propiedad privada y la libertad, debemos luchar para que todos los argentinos puedan acceder a su propiedad, porque es la forma, además, de ser más libres todos, en un mayor plano de igualdad.*La cadena debe exigir que, debido a que por sus aportes se hacen posibles los planes Jefes de Hogar y otros planes sociales, haya en lugar de todos ellos una Asignación Universal por Hijo. Ya implementado en países como Brasil, y presentado el proyecto por la diputada María del Carmen Alarcón como Fondo Integral de la Niñez, han demostrado su validez en otros países emergentes, en cuanto no permiten el clientelismo político, al ser universal, y se diferencia claramente de acuerdo a la cantidad de hijos por madre.*Reducir el IVA a los productos de la canasta básica es otro de los proyectos que hemos defendido y propugnado todos estos años.En lugar de siempre buscar solucionar el precio de los alimentos atacando a los factores de la producción, se debe reducir la presión fiscal y achicar el costo del Estado, que cobra y perjudica en especial a los más pobres. El impacto que tendría una reducción del IVA solucionaría que salgan de ese nivel de pobreza 80 mil hogares, y el costo fiscal de la reforma estaría cerca de los 270 millones de pesos.Estas, como otras medidas que estamos estudiando (como la asignación de vales o tickets para beneficiar la adquisición de alimentos de las clases humildes y medias de la sociedad argentina, subsidiando directamente al consumidor, en lugar de castigar a los productores) nos hacen ver la posibilidad de viabilizar y avanzar en proyectos concretos.Que quede claro: a nuestra gente no le interesa vivir en la riqueza como un sector poderoso, con campos repletos de soja, leche y carne mientras otros argentinos no tienen para comer.No les interesa, a la mayor parte de los productores, empresarios y trabajadores del sector, vivir con seguridad privada, y educación privada, en countries, chacras o campos cerrados -como parece se impone el estilo de vida selectivo en las grandes ciudades-, mientras millones de compatriotas no pueden acceder ni a la seguridad, ni a la salud, ni a una educación pública, respetable y digna.Explica Juan José Sebreli que los argentinos estamos muy influenciados por los valores de tipo simbólico, que son aquellos más propios de nuestra clase media, generalmente urbana, y de actividades o profesiones de tipo simbólico como los abogados, docentes o psicólogos, para ejemplificar.En cambio, tanto el empresariado como los trabajadores se basan fundamentalmente en valores materiales porque son dos clases que están en contacto directo con la producción.En la Argentina, tras los símbolos de "combatir la pobreza", "el pueblo", o decenas de signos demagógicos, se ha sumergido en la pobreza a millones de argentinos.Es hora de que nuestros valores materiales sigan solucionando el problema de millones de argentinos, como se hizo tan visible a partir del año 2002, y el sector le comunique y transmita también sus ideas a la sociedad. Porque como dice el cardenal Bergoglio, "no nos resignamos al acostumbramiento progresivo, en forma pasiva e indiferente de ver a miles de chicos, hombres, mujeres y ancianos solos en las calles de nuestras ciudades". Nota de la Redacción: El autor es presidente del Grupo Pampa Sur.
http://www.clarin.com/suplementos/rural/2007/08/11/r-01475557.htm
11/8/07
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