21/7/07

PROSPECTIVA IMPORTANTE PARA LA CADENA PRODUCTIVA

Numerosos estudios de países desarrollados que tienen espacios , estamentos y estructuras especiales en sus Estados para estudiar el futuro y prever las acciones de sus Gobiernos, utilizando metodologías de prospectiva, detectan los principales problemas y tendencias que caracterizarán al escenario mundial en las próximas décadas. A diferencia de los gobernantes argentinos, cuya futurología o métodos científicos prospectivos nunca superan las próximas elecciones, el Ministerio de Defensa Británico, resumió la imagen del mundo futuro en 3 palabras: superpoblado, marxista e infectado de grupos violentos. Indudablemente por lo menos algunos de los puntos llaman poderosamente la atención.

No por supuesto la superpoblación, que además de aumentar la necesidad de alimentos en el mundo, exige la integración y armonía en la distribución territorial y demográfica que debemos tener los argentinos. Porque además de la cantidad en volumen de habitantes, la concentración en grandes urbes es otro de los ejes del presente y del futuro.

Por esto y tantos otros motivos, los grandes países del mundo apoyaron claramente la cadena agroindustrial como necesario fortalecimiento del desarrollo regional y el fomento para el empleo en el campo.

Ese Estado Federal que construyó Estados Unidos y esa recurrencia europea a no tener ciudades con más de 5.000.000 de habitantes no es nada casual o aleatoria, como tampoco los subsidios agrícolas, sino que constituyen verdaderas políticas de Estado.
Los grupos violentos ya se visualizan en el presente y se teme su fomento en el futuro en especial en países donde el desorden, la falta de normas y reglas, la ilegalidad como costumbre, y la falta de sanciones, se fomenta desde la cúspide del poder.

En la Argentina cada vez es más frecuente observar, desde lo histórico hasta el presente, una característica específica: la justificación de determinada violencia, con un estereotipo de considerar algún tipo de violencia como “buena” y otra considerada “mala”.
Teniendo en cuenta la diferencia entre la violencia política y la común, e intentando por supuesto no criminalizar la protesta social, es igualmente necesario que no se permita impunemente el quebrantamiento de la ley, sino establecer un sistema y unas reglas de juego claras, precisas y tipificadas, que iguale a los ciudadanos ante la ley.

Pero si hay algo que por lo menos es considerado sorpresivo, por lo menos para todos aquellos que tras la caída del Muro de Berlín y el famoso “fin de la historia” lo dieran por hecho, es el resurgir de las ideologías comunistas o que resaltan la lucha de clases como el marxismo.

Dentro de los grandes virtudes de la globalización está el acelerado progreso técnico, el fuerte aumento de la productividad y la reducción de la pobreza, pero están también riesgos y problemas aún no resueltos como el acelerado proceso de concentración económica, la mayor desigualdad distributiva que debilita la cohesión social y la brecha cada vez mayor entre los ingresos por habitante del mundo desarrollado y el de los países más pobres y gran parte de los emergentes.

La masificación de las comunicaciones y la ostentación de ciertas sociedades, sectores y personas, acentuará el resentimiento entre los menos aventajados y perdedores.
Aunque haya una mejoría global en términos cuantitativos, en las estadísticas, e incluso mejores condiciones de vida para la humanidad en general, muchos no visualizan una mejoría personal y sienten una mayor incertidumbre individual.

En los medios masivos de comunicación –en especial con el poder notable de la imagen televisiva- millones de personas pueden ver las diferencias abismales en formas y tipos de vida entre las personas, familias y naciones, que se acentuarán en el futuro.

Detrás de la maravilla de la globalización y de la proliferación de los medios de comunicación digitales, que otorgan un sentimiento de igualdad y publicidad destacable, se encuentra también un dato incontrastable, imposible de soslayar: cada vez más el hombre se resigna menos a no poseer ciertos bienes de consumo, de placer o de confort – de más está decir que menos aún los que sufren necesidades básicas insatisfechas- y por ello la equidad social ocupará un lugar central en la agenda social.

Si a este realidad se le suma que los estudios prospectivos indican que las tres áreas que mas afectarán a la vida de las personas serán el cambio climático, la globalización misma y la inequidad social, veremos como la cadena agroindustrial y agroalimentaria en su totalidad DEBE DARSE CUENTA de la necesidad de difundir su mensaje en beneficio de la humanidad y en defensa de sus propias familias.

No es el objetivo de este trabajo destacar o no la justicia de los reclamos sino analizar datos de la realidad que conducirán a que las percepciones de injusticia de la población que provocarán mayor inestabilidad social, y seguramente la misma será de sesgo e ideologías anticapitalistas.
Como bien dice el estudio mencionado, el modelo capitalista occidental igualmente seguirá representando el paradigma económico para el futuro por venir, a la vez que el modelo cultural dominante, pero las expectativas respecto de las promesas de bienestar contenidas en dicho modelo se acrecentarán en gran medida.

DOS MODELOS
Frente a este análisis, y a pocos años de nuestro Bicentenario, se puede propender a:

1.- Tratar de equilibrar las diferencias sociales, con un Estado eficaz, que contemple el acceso público a la salud, la educación y a una vida de calidad, estimular una dinámica social que otorgue mayores posibilidades de igualdad y movilidad.

2.-O se puede intentar – como muchas veces en la en la Argentina se hace- llevar a una sociedad de bronca, enfrentamiento y resentimiento, oculta tras un máscara de demagogia que profundice las diferencias sociales, aunque detrás de ello se esconda un proceso cada vez mayor de concentración, inmovilidad social o determinismo, ahondando las desigualdades y acentuando la economía de escala o de volumen.
Nosotros como gran parte de la cadena agroindustrial y la gente de nuestro Interior profundo y trabajador, así como el de millones de personas que habitan en Buenos Aires, Rosario, Córdoba y las grandes ciudades argentinas, apostamos a que la sociedad del Bicentenario se construya con consenso; en concertación, articulando los distintos actores sociales que eviten las marcadas diferencias, y dé la posibilidad de progreso a todos los argentinos, en el marco del respeto a la ley y a la propiedad.
Otros, prefieren zanjar las diferencias y profundizarlas mostrando como enemigos permanentes a las empresas, a los empresarios ,a los propietarios, a los productores agropecuarios, a los comerciantes, y en general a todas las minorías que detentan determinado status económico, provocando e incentivando el resentimiento y el enfrentamiento entre argentinos.

DARSE CUENTA DE LA BATALLA CULTURAL Y DEL PODER
Creo que es fundamental DARSE CUENTA - como dice Víctor Trucco - de esta realidad; mas allá de la sociedad del conocimiento; del debate de ideas y la realización de acciones para que los argentinos puedan darse cuenta que existen opciones para mejorar su condición; de la necesidad de trabajar y construir distintos grupos que no tengan como objetivo acceder al poder; debemos siempre recordar, para entender la visión desde la política, y en especial muchos rasgos de la Argentina del presente a Gramsci, con el cual podemos no coincidir en muchos de sus análisis, pero que respetamos profundamente en sus análisis de construcción del poder: “Las victorias ideológicas preceden a las victorias electorales”.

Para transformar la Argentina sin tomar el Poder debemos ganar la batalla de la comunicación, de las ideas y cultural, para luego transformar la realidad desde el poder.
Podemos Transformar el pensamiento de los argentinos sin tomar el poder, pero la realidad y nuestro futuro luego, sólo lo transformaremos con Poder.
Nosotros debemos ganar la batalla ideológica y cultural en la Argentina, que venimos perdiendo masivamente en muchos aspectos hace años, y acceder a lugares claves del poder, no por nosotros, sino porque de lo contrario nunca cambiaremos la realidad de hambre y exclusión de millones de argentinos que nos angustia.
Dr.Miguel Saredi

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